
Corrían ya tiempos en que los Castro eran los Alcaides perpetuos del Castillo. Era el año 1661 de nuestro señor, cuando el obispo de Almería manda un inspector episcopal al Castillo de las Roquetas para ver cómo estaba el panorama religioso en la Ensenada de las Roquetas.
Las cuestiones de culto en el castillo las regía el cura de Vícar, que hacía y deshacía, pero el Visitador Episcopal que inspeccionó el castillo era harina de otro costal. No solo tomó nota para la reforma de todas las faltas que tenía una humilde ermita que había dentro del Castillo, junto a la torre macho, sino que también la visita era cuestión de cuartos, y así fue, observó cómo debajo de un arte y unas maromas sobresalían unas andas de un santo.
Y así se lo comunicó a su señor obispo, en las Roquetas hacen trampa, tienen fundada una junta llamada Cofradía de la Señora Santa Ana, una cofradía que aún no mandaba los caudales al obispado. Con determinación llegaron órdenes al castillo para que soldados y pescadores dejaran de procesionar a Santa Ana hasta que no regularizaran fiscalmente la cofradía ante el obispo.

Fue de esta manera, desde hace 365 años como mínimo y hasta el día de hoy, que los roqueteros y roqueteras, sobre todo del Puerto, celebramos el 26 de julio sin tener que esconder la Santa.
La Ermita del castillo y la devoción por Santa Ana fue tan importante que motivó el cambio de la denominación del Castillo de las Roquetas (nombre oficial entre militares e ingenieros) por el nombre popular de Castillo de Santa Ana, razón que nos lleva a su doble nombre. Otro día hablaremos de los otros “castillos”.
Esta ermita o capilla estaba a mano derecha al entrar al castillo, junto al acceso a la torre macho. Estaba techada con una cubierta a dos aguas de tejas, y con los elementos litúrgicos básicos para la celebración de la misa y los sacramentos.
Cuando el terremoto de 1804 precipitó a tierra el castillo y su ermita, Santa Ana pasó a la iglesia de la Virgen del Rosario situada en el Barrio Alto, en la Plaza, aunque sabemos que retornó al Puerto durante varios periodos a la Posada de los Camisas en el Puerto cuando había obras en la iglesia de Roquetas. También era instalada hasta décadas recientes, a falta de iglesia en el Puerto, en los almacenes de salazones y cocheras del Puerto donde era expuesta junto a la Virgen del Carmen hasta la misa y el embarque del 26 de julio.

Artículo extraído de las notas de Gabriel Cara González y de su libro Roquetas de Mar 400 años de Historia. Y del libro de don Enrique el cura, Roquetas de Mar. Apuntes para su historia. Enrique Silva Ramírez.
Adjuntamos detalle de situación de la ermita en el plano levantado por Warluzel y una foto de la santa realizada por Juan Miguel Galdeano.
Gabriel José Cara Rodríguez




