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LOS HÉROES DEL SILENCIO

Gasparicos, Tobalos, Picones, Guerrillas y Forrajes entre otros.

Barco llamado "Mi Lalita"

Todos los días son buenos para hablar de la gente de mar, hoy tenemos una excusa, el día Marítimo Mundial que celebra la ONU todos los años el último jueves de cualquier mes de septiembre.

Siempre tendemos a realzar la figura de grandes personajes famosos, sobresalientes, notables o titulados que han sido destacados por la historia oficial. Pero nosotros hoy cambiamos el rumbo, hablaremos sencillamente de un pescador roquetero, anónimo, un desconocido para la mayoría, un trabajador de la mar, aunque tenemos centenares de familias donde elegir héroes, hoy toca recordar las andanzas vitales de Luis Moya Marín “El Chapejo”.

Nació en 1891 y era hijo de Luis e Isabel. Desde joven la vida de “el Chapejo” fue muy dura. Cuando contaba solo 13 años su padre pereció en la mar después de naufragar frente a Cerrillos en 1904. Pero Luis no se achicó, fue un pescador que luchó hasta la extenuación por sacar adelante a su familia. Su señora fue Josefa Gallardo Rodríguez, de los Gasparicos, vivieron en la calle Horno del Barrio Bajo, tuvieron una decena de hijos, pero ninguno les sobrevivió.

En 1917 junto con otros pescadores de Roquetas, en medio de un terrible temporal, participó en el rescate de la tripulación de un bergantín goleta inglesa con matrícula de Génova, “la Flirtation”, como decían en el Puerto. Una goleta cargada con 140 toneladas de sal que se fue a pique en Punta Sabinal. Luis y sus compañeros lograron salvar a 5 de los 8 marinos que componían la tripulación inglesa. La noticia apareció reflejada en la prensa de la época y el periódico madrileño la Acción la dio a conocer en su edición de 5 de mayo de 1917. Tanto él como sus compañeros de tripulación del barco “San Cristóbal” fueron condecorados con la Orden Civil de Beneficencia.

En la relación de propietarios de barcos roqueteros del año 1942, consta que Luis Moya tenía una buceta con la que pescaba al palangre. Era una embarcación que solía tener no más de 5 metros, sin cubierta y que navegaba a vela y remo, con el mismo corte de aguas tanto en la proa como en la popa.

Abandona la pesca y juró no volver a embarcarse después de sufrir en carne propia un temporal, en el que pudo salvar su vida de milagro al igual que sus compañeros de tripulación.

A partir de aquí tuvo que ganarse la vida vendiendo pescado en el mismo pueblo de Roquetas y sobre todo por los cortijos, llegando a Vícar, el Parador y Aguadulce, transportando el pescado en un carrillo de madera con cuatro cojinetes por ruedas.

Sobre el final de su vida recogemos el último párrafo de un extenso artículo que le dedicó Gabriel Cara en el periódico Pueblo: «¿Qué fue de Luis Moya Marín? Triste historia. Nada de jubilación, nada de asistencia. Murió como un gran marino, apaleado por las circunstancias de la vida y de una época, donde lo social estaba ausente en los momentos más importantes de necesidad en los seres humanos. «

“Fuera aparte” os comentamos que el patrón del barco pesquero roquetero “San Cristóbal”, en el que iba enrolado Luis el Chapejo, fue Francisco Iborra Iborra y según recogen en sus libros De la Mar y De la Mar 2, Ignacio Jiménez y mi padre, el resto de la tripulación la componían su hermano Cristóbal Iborra Iborra, de los Tobalos, su cuñado Antonio Picón Montoya, y el quinto era Francisco Fuentes Pomares que quiero recordar sería de la familia de los Guerrilla, que en el momento de participar en el rescate era un chiquillo de 12 o 13 años.

Pero esto de salvar gente en la mar aún se sigue haciendo en Roquetas con orgullo. Casi 100 años después del salvamento de parte de la tripulación del Flirtation, el 12 de octubre de 2018, otro joven patrón de la misma saga de los Iborras roqueteros en este caso de los Forrajes, Luis Iborra, con la embarcación “Mi Lalita”, y los tripulantes José Francisco Iborra, Jesús Pérez, Juan Baena, Juan Antonio Rodríguez e Icaro Morata, rescatan en el mar de Alborán a 64 personas procedentes de África.

En el libro escrito por Ignacio Jiménez Carrasco y Gabriel Cara González, De la Mar 2, en páginas 306-309, tenéis un artículo completo de Luis Moya Marín. De los Picón en las páginas 394-395.

Y en el primer volumen del libro De la Mar, en la página 322 y 324, se habla de las familias de Francisco y su hermano Cristóbal Iborra Iborra. Y de Francisco Fuentes Pomares en las páginas 167-169.

Un abrazo.

FUNDACIÓN GABRIEL CARA, HISTORIA DE ROQUETAS

Gabriel J. Cara Rodríguez.